CHILE
El viaje a Chile fue para las vacaciones de verano, en Enero del 97.
Salimos por Mendoza, con
mucho calor cruzamos la Cordillera de los Andes por Las Cuevas, donde
nos encontramos con las nieves eternas y paramos en el hotel de Portillo a comer.
Llegamos a Villa del Mar, y alquilamos una cabaña una semana en
Reñaca, muy cerca de la playa. Ahí disfrutamos de los días soleados, las playas
hermosas y el agua helada del Pacífico, el cual es imposible bañarse. También
aprovechamos a pasear hasta Concón, Zapallar y Papudo y sobre todo descansar y
hacer una vida tranquila.
Luego de una semana de tostarnos al sol, partimos para el sur, por la
Carretera Nº 5. La primera parada fue para conocer Chillán, y luego Temuco, y
paramos en Pucón.
Pucón es una pequeña villa
rodeada de lagos, bosques y al pié del volcán Villarrica, el cual tiene 2.900
metros de altura, con nieves eternas en la cumbre y permanente humo que no se
sabe nunca cuándo se
va a despertar.
En invierno es un centro de esquí,
y en verano se puede escalar y explorar dentro de sus galerías en compañía de
guías locales.
Otra gran atracción de Pucón es
poder hacer Rafting por el río Trancura, con muchos saltos y agua helada. Te proveen
de cascos, trajes de neopreno y chaquetas impermeables, pero es imposible el no
mojarte y helarte con el agua del río que es de deshielo.
También recorrimos el Lago
Caburgua, que está a 25 km de Pucón y presenta unas excelentes playas de origen
volcánico en donde se encuentran los "Ojos del Caburgua", que
corresponden a hermosas caídas de agua con un color calipso impresionante
llamados Salto de la China, y no por la que está sentada al lado de la cascada.
Luego continuamos viaje hacia el
sur por la carretera 5 hasta Puerto Montt, última ciudad de la carrtera y
ciudad típicamente portuaria de pescadores
.
Desde ahí fuimos a las termas de
Peyehue donde nos bañamos con agua caliente al lado de la nieve.
Al otro día cruzamos con el
trasbordador hasta la Isla Grande de Chiloé, y visitamos las ciudades de Ancud
y Castro.
Toda la isla es de pescadores y
la gente conserva los rasgos de la raza típica, sin haberse mezclado con el
resto de la población. Las casas están construidas sobre pilotes de madera
sobre el agua (Palafitos) para no pagar los
impuestos que deberían pagar en tierra
firme.
Para volver a la Argentina,
regresamos por el Lago Espejo y lago Esmeralda. Llegamos con el coche hasta
donde se acaba la carretera y luego cruzamos los lagos con otro trasbordador
hasta Villa la Angostura, del lado Argentino. En el lago Esmeralda, que se
llama así por su color, el agua es tan transparente que los barcos parecen
flotar en el aire.
En Villa la Angostura paramos a
comer en el Hotel Internacional y luego fuimos a dormir a San Carlos de
Bariloche. Al día siguiente ya partimos hacia a Santa Fe, donde retornamos no
solo al trabajo, sino también al calor del verano Santafecino.