México   

 

 

 

 

 

 

 

El viaje a México fue para las vacaciones de verano del 2005.

Elegimos la Rivera Maya. Todos nuestros amigos nos habían hablado del Caribe, México, Rivera Maya, y la verdad es que no exageraron con la belleza de la zona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elegimos el Hotel Club Maeva, dejándonos asesorar por la agencia de viajes. Primó el hecho que estuviera a primera línea del mar y que fuera el más “familiar”, ya que lo nuestro era el viaje de novios, como la mayoría de los que viajan en estos momentos al Caribe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La habitación tenía vistas a la playa, y llegabas andando en un ratito, pasando por las piscinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como siempre que los mayores disfrutan, los menores se la pasan mejor. Entre la playa, las piscinas y el “miniclub”, que iban a jugar, no es de extrañar, que al día de hoy, sigan diciendo que quieren ir al hotel de nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luego de ver la calidad de las playas, el color y temperatura del agua, la calidez y amabilidad de la gente, nosotros también, al día de hoy, seguimos queriendo volver al hotel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por la noche poco pudimos salir, ya que el cansancio del día y la diferencia horaria se hacía notar, en nosotros y sobre todo en Aitor e Iker.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque a juzgar por las fotos, pocas ganas de ir a la cama les daba una vez metidos en la marcha.

 

 

Pero una vez que caían en la cama, se desmayaban hasta el día siguiente a las 6 y media de la mañana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una tarde aprovechamos a conocer la ciudad Playa del Carmen. Fuimos en una furgoneta que pasaba por la puerta del hotel y pasamos la tarde y quedamos a cenar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De las excursiones que nos recomendaron hacer con niños, fuimos a ver las ruinas de Tulum y al parque acuático Xel-HA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El día de excursión, fue el único día de lluvia que tuvimos en toda la semana de vacaciones, la cual agradecimos mucho, ya que eso hizo bajar un poco la temperatura para poder recorrer las ruinas sin el sol asfixiante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el parque Xel-Ha, nos pusieron un salvavidas, nos dieron un gomón, y nos tiramos desde un río hasta la desembocadura en el mar. Pasamos de agua dulce a agua salada (Xel-Ha en maya) y pudimos ver los diferentes peces con un snorkel y nadar un poco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También pudimos practicar uno de mis deportes favoritos. El buceo.

Dentro del Club Maeva había una escuela de PADI, donde pude realizar el curso y obtener la licencia, y Marcela hacer su primera inmersión.

 

 

 

 

 

 

 

 

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29/09/2005