Salimos el
jueves por la tarde de Oviedo y llegamos a la noche a Palma, donde nos estaba
esperando en el aeropuerto Carlos.
Al día
siguiente fuimos con su coche a conocer unas playas paradisíacas, pasamos por
la Cala del Moro, donde el agua era de un color verde esmeralda y transparente.
Pudimos nadar e introducirnos dentro de cuevas y observar los diferentes
colores del agua y del cielo.
Comimos en la
playa de Es Trénc en un chiringuito sobre la playa y luego volvimos a la ciudad
a encontrarnos con Ma. José que había
El sábado por
la mañana fuimos los cuatro en el coche hasta la ciudad de Valldemossa, muy
típica, con
Estuvimos el
resto del día en la playa, donde comimos una rica paella y luego fuimos hasta
la Cala Deia, donde no había nadie y pudimos disfrutar del paisaje para
nosotros solos.
Por la noche
fuimos a Puerto Portals, que es el puerto deportivo donde la gente pobre tiene
sus barquitos, y lleno de bares de moda a su alrededor para tomar unas ricas cervezas.
El domingo
fuimos con el coche del otro lado de la sierra de Tramuntana y llegamos hasta
Sóller. Ahí dejamos el coche y tomamos un viejo tranvía hasta la playa. Ya en
el puerto de Sóller intentamos llegar a una cala solitaria conocida por Carlos,
pero luego de varios intentos desistimos y regresamos a disfrutar de la playa.
Por la tarde
fuimos hasta la casa de los padres de Carlos, disfrutamos de la piscina y de
una rica cena familiar.
El lunes a la
mañana regresamos en el primer vuelo a Madrid y de ahí a Oviedo, contentos por
el fin de semana que habíamos pasado y con la promesa por parte de ellos de una
pronta visita a Oviedo.