Pronto Eduardo nos organizó excursiones para conocer la Patagonia. La
primera fue ir a pescar
Otro día fuimos a visitar una estancia típica patagónica, donde nos recibió
el dueño, un inglés, presidente de la Confederación Gaucha Argentina, que se
esforzaba para mantener una conversación en castellano. También nos acercamos hasta
Otra excursión donde participamos todos fue ir hasta el Glaciar Perito
Moreno. Alquilamos una furgoneta y llegamos hasta el
De ahí nos llevaron hasta el Glaciar. Hay que reconocer que es
impresionante, y que las fotos no pueden dar idea de la magnitud de esa pared
de hielo que avanza, se pierde noción de la escala.
Desde el mirador construido enfrente de la pared, se observa cómo avanza
hacia uno ese hielo de millones de años y se escucha el estruendo que produce
Hicimos la excursión en barco, que rodea el glaciar y van cayendo los
trozos de hielo alrededor de uno, y luego pudimos escalar el glaciar. Te
proveen de unos zapatos con grampones y un pequeño hacha de escalador, y recorres por arriba el hielo
y puedes observar los agujeros y ver los efectos de la luz sobre el hielo, que
logran unos colores azules inexplicables.
Cuando terminó la excursión, nos esperaban unas botellas de champagne
escondidas
Luego nos acercamos hasta una playa donde pudimos tocar el agua y recoger
un trozo de hielo milenario, como diría el padre de Marcela. Lástima que no lo
pudimos llevar de recuerdo porque se derritió.
Fuimos a conocer la cárcel del fin del mundo, hoy transformada en museo, el
Parque Nacional La Pataia, y anduvimos en barco por el estrecho de Magallanes,
visitamos loberas donde estaban todos los Lobos de Mar esperando a que
Al llegar al hotel recibimos la llamada de mi prima Adriana, que vive en
Ushuaia y no veía desde que era pequeño, que se enteró que estábamos en la
ciudad por ser amiga de la agencia de viajes.
El regreso a Río gallegos fue un poco más típico, ya que la avioneta de
Kaiken estaba averiada, así que nos embarcaron en un viejo avión de la Fuerza
Aérea Argentina, donde durante el viaje pudimos ver el Sol de Media noche.
Pasamos el 24 de diciembre en compañía de los padres de Marcela, Eduardo y
su familia, con los cuales quedamos encantados y agradecidos por cómo nos
atendieron.
El viaje a Santa Fe, ya fue por Aerolíneas Argentinas, que también perdimos
el vuelo, pero esta vez por culpa nuestra.